Hacia tiempo que no lo hacía, mi congénita manía de quedarme en casa me lo había impedido. Hacía ya un par de meses que no salía a cenar y a tomar unas cervezas con la bici, pues o bien el tiempo (meteorológico) o el ajuste de temporal me lo impedían.
Las despedidas vuelven a hacer una pequeña aparición en el transcurso de la ciudad. Se acaba de nuevo un Wintersemester y los estudiantes que terminan su periplo berlinés marchan. Entre ellos se encuentra mi ya ex-compañera de piso, con la cual ayer fui de cena para celebrarlo.
Vayamos al sitio en cuestión, White Trash. El maravilloso nombre no evoca demasiado, y menos aun si ves el panorama. Entrada típica de restaurante chino, los dos leones adragonados dorados de rigor. Entre las dos entradas, no se por que, algo te hace pensar en un fumadero de opio de aquellos que debían de ubicarse en las calles de indochina a finales del s.XIX. Las cortinas rojas de terciepelo grasiento por el humo parecen pesar como si estuvieran llenas de cemento. En cuanto al pseudo restaurante, se basa en un inmenso local lleno de gente, como no, donde al parecer deben de ir los alemanes a hablar ingles, ya que los propios alemanes se hablan entre ellos en inglés. Los camareros, como no, son hispanohablantes...(no coments). La decoracion a base de muebles de madera oscura, desorganización bién pensada y palmeras es aderezada con paredes llenas de cuadros imposibles. Perros con bombillas (reales) rojas en los ojos, tipico cuadro del pato que toda abuela tiene en su casa colgado de canto...
La comida viene a ser la depuración que un extranjero en Berlin a hecho imitar al foster hollywood, o cadena similar. Muy rica, eso si, y cara, para ser Berlin. Pero el centro del local no es nada de esto. El tema central es que el local a medio camino entre restaurante, pub y puticlub, ofrece conciertos bastante a menudo. Ayer era el turno de una banda, que por su acento yo diria que era americana, de new-country. Guitarra española usada cual Banjo, Violonchelo a modo de Jazz sureño y tabla de lavar la ropa como percusión. Canciones de ritmo agradable con mensaje. A destacar los peinados de los interpretes, en especial el del chelo, que es punkie.
En panoramas de esta envergadura, es donde se sigue desarrollando lo que viene ser las vidas de la gente. Unos se marchan y otros no terminamos de irnos. Pero hay algo que no varía, el coger la bici por la noche, con unas cuantas cervezas, y sentir como el frio Berlin se te mete en el cuerpo a traves de la cara.
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1 comentario:
Curioso lugar, seguro que merece la pena. Y salir de vez en cuando estábien para despejar la mente. XXX
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